Un silencio florido, humedecido por los trinos de pájaros invisibles, se ha adueñado del Bosque. Criaturas livianas acechan sigilosas en la penumbra, y los caminos se desvanecen bajo un incontenible mar de plantas delicadas. Viejos sueños se deslíen en el frescor de la tarde eterna, en el aire calmo impregnado de aromas conmovedores. Las flores surgen oscuras, tristes de incomprensión, crujiendo inadvertidas en el silencio del Bosque. El Bosque, desnudo de sueños, demorado en el olvido, aguardando al pasado baldío…
20 de junio de 2009
Silencio
29 de mayo de 2009
Sin pirata
El pirata embarcó esta tarde hacia lo desconocido, por el desierto azul, para callar de una vez. Estuve a punto de decirte que eras un oscuro agujero en mi amor, un vacío insuperable, pero hubiese sido una huida, lo de siempre. Hoy el pirata se portó bien, y por eso decidió largarse, porque ni para portarse mal sirve. ¿Qué sentido tiene la bondad de un pirata? Ahora no huye, sólo se marcha a ningún sitio, lejos de mí; se marcha en un barco que va dejando sobre las olas una estela de espuma triste…
21 de mayo de 2009
El deleite afligido de escribirte
La rueda del tiempo gira insensible, animada por su propia inercia. Me despierto indolente, consciente de los pasos que daré en el día, estipulado, sometido al ritmo cansino de la decencia. Y así transcurren los días…
Pero hay un instante de naufragio, un minuto de ojos abiertos, una nadería del reloj con océanos de tristeza. Y entonces tu mirada aparece en ese velo innecesario, en ese fondo de ruinas exquisitas, en ese laberinto de ternuras por el que pude perderme tantas, tantas veces. Y las entrañas me exigen el deleite afligido de escribirte, de verter aquí, en esta selva desierta, unas palabras improvisadas que nadie leerá. Grabar torpemente los nombres de mis miserias, a falta de tu piel, en el muro de la mismísima soledad, en un juego macabro, inconsolable, penoso… Sí, ahora, ahora mismo estoy tan cansado de vivir…
19 de mayo de 2009
Só tinha que ser com você
| É, só eu sei, quanto amor eu guardei Sem saber que era só pra você É, só tinha que ser com você Havia de ser pra você Senão era mais uma dor Senão não seria o amor Aquele que a gente não vê Amor que chegou para dar O que ninguém deu pra você Amor que chegou para dar O que ninguém deu… É, você que é feito de azul Me deixa morar neste azul Me deixa encontrar minha paz Você que é bonito demais Se ao menos pudesse saber Que eu sempre fui só de você Você sempre foi só de mim É, você que é feito de azul Me deixa morar neste azul Me deixa encontrar minha paz Você que é bonito demais Se ao menos pudesse saber Que eu sempre fui só de você Você sempre foi só de mim Que eu sempre fui só de você Que você sempre foi só de mim… | Sí, sólo yo sé cuánto amor guardé Sin saber que era sólo para ti. Sí, tenía que ser sólo contigo, Debía ser para ti. Si no sería otro dolor, Si no no sería el amor, Aquel que la gente no ve Amor que llegó para dar Lo que nadie nunca te dio. Amor que llegó para dar Lo que nadie nunca… Sí, tú que estás hecha de azul, Me dejas morar en este azul, Me dejas encontrar mi paz, Tú, que eres tan hermosa Si al menos pudieses saber Que yo siempre fui sólo tuyo, Tú fuiste siempre sólo mía. Sí, tú que estás hecha de azul, Me dejas morar en este azul, Me dejas encontrar mi paz, Tú, que eres tan hermosa Si al menos pudieses saber Que yo siempre fui sólo tuyo, Tú fuiste siempre sólo mía, Que yo siempre fui sólo tuyo, Tú fuiste siempre sólo mía… |
13 de abril de 2009
La certeza de vuestros ojos
Entre Vos y yo no existe el pasado. Lo vivido lo llevamos pegado a nuestra piel, vistiéndonos de lo que somos. Los suspiros, las sonrisas, las lágrimas y los gemidos se adaptan a nuestra respiración como el crepúsculo al horizonte, como mis manos a vuestro cuerpo. Nada queda atrás porque todo está aquí, aquí bullendo en el movimiento de mi corazón, o en la danza de mis dedos mientras escriben. Me hicisteis crecer hasta el amor, fuisteis asombro para siempre, y por eso sois, sois sin descanso una luz que me acompaña en las dichas y los desconsuelos, en los delirios y las amarguras, y nada importan los silencios, nada los viajes que hagamos alejando vuestros labios de los míos, nada el mundo ante la certeza de vuestros ojos...
31 de marzo de 2009
Felicidades, Luna…
A nuestro lado pasaron bosques, selvas encantadas en las que nos perdimos mientras los demás veían asfalto y arena, calles y rutinas.
A nuestro lado surgieron mares rugientes, inmensos monstruos del amor que rompían contra acantilados en los que tú aguardabas las velas de mi bajel.
A nuestro lado se encendieron noches oscuras de besos, olorosas de locura y lechos, noches de caricias y sueños.
A nuestro lado rompieron playas de seda, y vientos de hambre, el escenario de espuma donde tu risa cantaba alto, definitiva.
A nuestro lado brotaron montes de azúcar, horizontes, confines disueltos por nuestro amor sin fronteras, y el sol que jugaba entre las torres de encinas.
A nuestro lado siempre fue la luna, tu luna, la luna que eres, la luna enorme y luminosa, la luna como símbolo de mis suspiros antiguos, tú, mi luna.
Ahora descansamos en el invierno del bosque, pero ahí está la luna, abriéndose paso entre las ramas nevadas, ahí estás tú, viviendo en el cielo de mis lentas verdades…
13 de febrero de 2009
La balsa
Taur azul, el mar latiendo bajo la balsa donde me adormezco. A la deriva sobre los grandes árboles del fondo, sobre el carnaval de todos esos pájaros que atravesaban con sus trinos libres la verde malla de vida. Flotando incapaz sobre todos esos rincones secretos, sobre las veredas de otros tiempos, sobre la luz que un día creaste con tu risa.
Hoy navego, cabeceo solo rodeado de este desierto marino, sobre el lomo ondulante de un soberbio y susurrante animal que apenas se compadece de mí. Navego hacia ninguna parte. Todo se aleja, lejanía es la palabra, lejanía y silencio.
Vivir de los desastres de mi biblioteca, ausente de tus ojos y expatriado de mi propio corazón.
2 de febrero de 2009
La luz oscura de tu pecho
Hubieras sido la oscuridad del teatro, la intimidad del silencio tras el vendaval de la música, pero fuiste el roce imaginado, la supuesta sonrisa tierna que se mira y sobrentiende, otra vez la justa compañía imaginada. Todo aquel sonido que recalaba en mi descarnada paciencia, y que me alzaba sobre mis zapatos y los misterios, hubiera sido luz oscura de tu pecho, la señal de lo incomprensible, la suerte de mi miseria; pero sólo fue una maravilla, un adorable sueño sin ti.
19 de enero de 2009
5 de enero de 2009
Las puertas aquí tan cerca
Es como flotar en un mar calmo y desabrido, en un magma insustancial que al tocar mis labios trae el sabor del tiempo, del tiempo inexorable. Me refiero a vivir así, con tu recuerdo, con tantas puertas tras las que está tu voz y que permanecen cerradas sólo porque ni tú ni yo las abrimos. Pienso en tus manos, en la cercanía de tus caricias, en tus besos delicados, y se torna incomprensible este silencio... justo hasta que abro los ojos.
Debí estar poseído por algún misterioso hechizo cuando, al poco de conocernos, decidí escribir nuestra historia, y decidí escribirla entera. Se ha ido cumpliendo al pie de la letra. Luego hemos ido añadiéndole detalles, otras profecías menores que tampoco han fallado. Pienso ahora en aquella sensación, que aún sostengo, de que algún día seré yo quien te necesite sin esperanza de tenerte, quien piense en ti como un trocito inalcanzable de cielo. Algún día hubo entonces en que te necesité por encima del umbral de lo sano, pero fueron instantes que se diluyeron en el curso controlado de nuestros sueños. Mi manía por el control creo que quedó más que justificada, y sólo tú, en tus accesos adorables de locura, podrías seguir denostando esa salvaguarda contra la destrucción de nuestro cariño, de ese cariño que aún sigue ahí, sin mancha ni desmedro, si acaso dormido entre sábanas de silencio...
En esa historia ya me referí a este silencio, lo predije necesario, sobre todo necesario para ti. Te pienso acosada por dos sentimientos encontrados: el deseo infantil de volar, de perderte en la noche de los días, de experimentar ojos, de paladear improvisados versos, de soñar mientras unas manos asombradas delinean tu piel con el fuego de la pasión; y el deseo de paz, de integración, de acomodar tus días a las necesidades de tus hijas, de montarles el escenario adecuado donde todas las rutinas funcionen con precisión, donde el deber te descargue de esa inmensa tarea que es estar viva todos los días. Hay que reconocer que, tal vez por las circunstancias y la mala suerte, nuestro amor se quedó en tierra de nadie, sin satisfacer ninguno de esos deseos tuyos. Sobrevivimos unos meses dejándonos llevar por la nostalgia, por impulsos ocasionales, por pura incapacidad de mirar las estrechas y simples puertas que nos separan sin ceder al antojo de abrirlas. Y así pintamos encuentros extraños, vaporosos, indefinidos, donde nada fue como siempre, en los que flotaba un cierto incienso de despedida.
Por fin, nos decidimos al silencio. Ni los aniversarios ni los finales de año, ni los antojos ni la fragilidad de las puertas han sido motivo suficiente para que hablemos. Llevamos meses sin una sola palabra, y nuestras vidas corren hacia adelante sin detenerse. La mía se hunde en mis incongruencias, y la tuya no dudo que sigue llena de fuerza y de divergencias entrañablemente infantiles. Se diría que andamos alejándonos, pero yo sé que ya nunca más podremos estar lejos, aunque el silencio dure toda la eternidad.
